Menu

Fundamentos de arte 5

6 agosto, 2016 - Sin categoria
Comparte si te ha gustado

    El Matrimonio Arnolfini.

    Descripción: esta obra data de 1434 y representa una pintura que a día de hoy se encuentra en el National Gallery de Londres. Su estado de conservación es impecable y su autor fue Jan van Eyck (Maaseyck, 1390-Brujas, 1441).
    Aspectos formales y técnicos: esta pintura se ha elaborado al óleo sobre tabla y pertenece al estilo Gótico flamenco. Ésta técnica pictórica se consigue mezclando los pigmentos con un aglutinante que suele ser de aceites vegetales. Se solía aplicar no solo a tabla sino también metal, madera, piedra o marfil. Los pigmentos se conseguian de plantas o pruductos naturales. Esta técnica dejaría paso a la pintura al fresco que en vez de aceites utilizaba el huevo.
    Análisis formal: considerada como la obra maestra de Van Eyck, sitúa a una pareja en una habitación. El espajo que hay en el fondo muestra el eje de simetría con el perro, la lámpara y el techo.Se confluyen en el espejo las líneas de fuga de la perspectiva, vistas gracias a las vigas del techo y las maderas del suelo, dan sensación de gran profundidad en el lienzo. Parar ver ésta tridimensionalidad en el espacio, el espejo refleja lo que no puede mostrarse en la obra y es la imagen que viene a corresponder con la realidad según el espectador. El espacio es rígido, teatral y poco espontáneo sin apenas movimiento. Predominio de la línea sobre el color , perfilándolos y haciendo que posean una solidez escultórica. Aunque ésto le permite plasmar la realidad hasta el más mínimo detalle, con una escrupulosidad microscópica ( este tipo de pintura se puede considerar ya dentro de la moderna ya que el detallismo la distigue de las anteriores como las del Románico) gracias al empleo del óleo aplicada con plumillas muy delgadas. La luz penetra con suavidez y gran realismo, ilumina a la mujer y oscurece a la parte izquierda. Los colores dominantes son el marrón de la túnica del mercader, el verde del vestido de ella y el rojo de los muebles.
    Comentario: el tema de este lienzo es una escena costumbrista o de género. Representa un doble retrato de cuerpo entero de Giovanni Arnolfini (comerciante italiano que residía en brujas) y su esposa Giovanna Cenami ( hija de otro mercader del mismo origen). El historiador de arte Erwin Panofski ha establecido múltiples teorias sobre la obra y la entiende como un certificado conyugal en formato visual. Él coge la mano de ella y hace el voto nupcial levantando el antebrazo, y al presentarse descalzos  reafirma el carácter sagrado de la ceremonia. Otros símbolos que tienen que ver con el matrimonio y están aqui presentes son El perro (fidelidad), la borla , la talla de Santa  Margarita y el dragón como protectora de los partos en la parte superior de la cama (fecundidad), el espejo sin mancha  y el rosario que cuelga al lado (pureza de la Virgen). Se representan las frutas del ” árbol del Bien y del Mal”, o sea, las frutas del árbol prohibido del que comieron Adán y Eva que se sitúan encima de la mesa y representan el pecado original que será redimido en el matrimonio. La firma del autor “Johannes van Eyck fuit hic” (Jan van Eyck estuvo allí) que está sobre el espejo, deja entrever que partcipó en el enlace como testigo. Esta obra podría compararse con Las Meninas de Velázquez ya que se asemejan el perro, la iluminación y el protagonismo de la mujer, además el autor también deja su marca en la obra, no firmándola sino apareciendo en ella.
    Restauraciones o modificaciones: esta pintura se conserva en perfectas condiciones. Se localiza desde 1842 en el National Gallery de Londres tras desaparecer misteriosamente en 1813 del Palacio Real de Madrid.

    MA

    Matrimonio Arnolfini.

    El retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa es un cuadro del pintor flamenco Jan van Eyck cuya fecha es exactamente en 1434.
    Esta obra representa al matrimonio que se establecieron en la ciudad de Brujas(hoy la actual Bélgica).
    La obra pertenece al estilo primitivo de los flamencos: la escuela de pintura será una de las más importantes del mundo. En esta escuela se suelen pintar cuadros de temática religiosa y también desarrolla el retrato y el paisaje.
    Es una obra realizada al óleo, mediante pincel, teniendo el óleo como base un estrato de aceite de trementina, usado como disolvente y el aceite de linaza como aglutinante, todo esto permite una gran gama de colores aquí utilizada.
    Es uno de los primeros retratos de tema no hagiográfico. La pareja aparece de pie, en su alcoba, el esposo bendice a su mujer, que le ofrece su mano derecha, mientras apoya su izquierda en su vientre. La pose de los personajes resulta teatral y ceremoniosa, prácticamente hierática.
    Llama la atención el realismo óptico en la minuciosidad microscópica y en una magistral captación de luz y perspectiva, la quietud, y sobre todo, el orgullo sobre el bienestar material que han logrado, y por sus pequeñas posesiones: la lámpara, los muebles finalmente tallados, la ropa… Éste es un aspecto muy llamativo en la obra; ya que aparecen infinidades de objetos sin motivo aparente.
    En cuanto al simbolismo de la obra, se puede interpretar como una alegoría del matrimonio y la maternidad. Hay algunos detalles que carecen de importancia, pero que le da al cuadro una nueva dimensión. Algunos de eso detalles son los objetos que aparece en la obra y algunos de estos son:
    1) Las naranjas, importadas del sur, eran un lujo en el norte de Europa, por lo que simboliza la riqueza de la familia y la prosperidad económica que les aguarda.
    2) La cama, tiene relación con la realeza y la nobleza. Representa el lugar donde se nace y se muere. Los tejidos rojos representan pasión además de proporcionar un poderoso contraste cromático con el verde de la indumentaria femenina.
    3) La alfombra que hay junto a la cama es cara y lujosa, procedente de Anatolia, otra muestra de su riqueza.
    4) Los zuecos que se encuentran en el suelo, es una señal de celebración religiosa.
    5) Los rosarios era un regalo habitual de novio a la novia. El cristal es símbolo de pureza y el rosario sugiere la virtud de la novia y su obligación de ser debota.
    6) El espejo es un gran ejemplo de la minuciosidad conseguida por el autor de la obra. En torno al espejo se muestra 10 de las 14 estaciones del via crucis.
    7) La lampara, solo tiene una vela que representa la llama del amor.
    En cuanto al contexto histórico de la obra, en el siglo XV, el acceso de la burguesía al mundo del comercio provocó un gran cambio en la sociedad. Concretamente en este mundo flamenco, los comerciantes burgueses fueron el motor impulsador de una gran máquina de hacer dinero.

    Matrimonio Arnolfini

    La imagen que nos encontramos se trata de una pintura flamenca realizada
    por Jon Van Eyck(1390-1441) en el 1434 y se encuentra en la National Gallery en Londres, es una pintura sobre tabla de roble(82x60cm), realizada al óleo mediante pincel.
    El cuadro de los Arnolfini ha originado una gran controversia entre los historiadores del arte, por la gran cantidad de elementos simbólicos que incluye y la dificultad de interpretación de algunos de ellos, hasta el punto de que los especialistas debaten si la obra contiene realmente la escena de la celebración de un matrimonio, siendo como una especie de acta del mismo, o una ceremonia de exorcismo de una pareja que trata de alejar de sí el mal de no haber tenido descendencia. Entre los elementos simbólicos, destacan los siguientes:

     

     

     

     

    Algunos de los objetos que figuran el el cuadro, así como la propia ambientación de la escena, aluden a la riqueza del mercader Arnolfini: la ropa, el mobiliario, la alfombra, la decoración de la estancia o la presencia de naranjas junto a la ventana lo que, dada su procedencia del sur de Europa, puede considerarse un verdadero lujo en la Flandes del siglo XV.

     

     

    Los dos pares de zuecos (los de ella, junto a la cama; los de él, en primer plano, a la izquierda) relacionan a los esposos con el hogar y el hecho de que los supongamos descalzos alude a una idea de fertilidad, muy común en la época en la que el cuadro fue pintado.

     

     

    Los colores predominantes son también claramente simbólicos: mientras el verde alude a la fertilidad, el rojo lo hace a la pasión.

     

     

    El perro es una alusión evidente a la idea de fidelidad dentro del matrimonio.

     

     

    La lámpara, en la cual sólo encontramos una vela encendida (cuya luz pasaría desapercibida en pleno día), es una clara referencia a Jesucristo y, al mismo tiempo, viene a representar también la llama del amor, que puede consumirse.

    El espejo, de forma circular, y en cuyo marco se nos muestran diez de las catorce estaciones del Víacrucis, muestra la escena de la habitación desde una perspectiva inversa, pudiéndose apreciar la parte trasera de la pareja, así como la presencia de otras dos personas, las cuales podrían asistir como testigos a una ceremonia para la cual, en aquella época, no era necesario un sacerdote. Por tanto, el espejo contendría el elemento esencial para identificar correctamente la escena representada: un enlace matrimonial en presencia de testigos, uno de los cuales podría ser el propio pintor.

    Tanto la borla que cuelga de la cama como el abultado vientre de Giovanna son claras alusiones a la fertilidad. Precisamente, sobre la borla, en el cabecero de la cama, aparece una figura femenina que podría ser Santa Margarita (patrona de los partos) o Santa Marta (patrona del hogar).
    Sobre las manos de la pareja aparece una gárgola en actitud sonriente. Algunos autores consideran que este elemento es básico para comprender el significado del cuadro: un exorcismo mediante el que se pretende alejar el mal que atenaza a la pareja: la falta de descendencia.
    Giovanni Arnolfini fue un rico mercader italiano, procedente de Lucca, que se asentó en la ciudad de Brujas (Flandes) atraido por las posibilidades comerciales de la zona, en la que logró una extraordinaria fortuna, de la cual el cuadro que comentamos en buen reflejo. Los objetos representados son, en si mismos, exponentes de las extensas relaciones geográficas de su propietario.

    Este es, precisamente, el contexto en el que se desarrolla la pintura de los artistas denominados “primitivos flamencos”, de los cuales van Eyck es el máximo exponente: una burguesía consolidada, próspera en los negocios, atraida por la moda de la decoración de interiores mediante tapices y, como en este caso, cuadros, entre los cuales los retratos ocupan un importante papel.
    Comparte si te ha gustado

      Deja un comentario

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *