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Textos históricos

25 febrero, 2016 - Historia y Geografía
Textos históricos
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    Historia de España – Alfonso XIII_ La crisis de la Restauración – La crisis de 1909 y 1917a

    “A principios de marzo, al aumentar la penuria, vinieron a esta ciudad unos tres mil pobres, la mayor parte de los cuales, negros, tostados por el sol, extenuados, débiles y en malas condiciones, daban muestras evidentes de su necesidad (…). Y estos pobrecillos que iban vagando por la ciudad, destruidos por el hambre (…), morían de cuando en cuando por las calles, por las plazas y bajo el palacio (…). Debiéndose, por los presentes sucesos, deducir una advertencia para saber cómo comportarse en el futuro, se recuerda que sería necesario socorrer a los pobres de los pueblos mandándoles grandes y suficientes limosnas, prohibiéndoles después rigurosamente la entrada en la ciudad, poniendo guardias en las puertas y haciéndoles salir cuando hubieran entrado. Porque actuando de este modo se conseguirá la preservación de la patria de los inminentes males contagiosos, malignos y epidémicos y se esquivará el tedio y el tormento insoportable, el horror y el espanto que implica una multitud rabiosa de gente medio muerta que asedia a todo el mundo por las calles, por las plazas, por las iglesias y a las puertas de las casas, de modo que no se puede vivir con un hedor que apesta, con continuos espectáculos de moribundos muertos y, sobre todo, con tantos rabiosos que no se los puede sacar uno de encima sin darles limosna, y a quien uno da acuden ciento, y quien no lo ha experimentado no se lo cree.”

    Medidas que un médico aconseja tomar en el futuro a raíz de la hambruna de 1629 en Bérgamo (Italia).

    C. M. Cipolla. Contra el enemigo mortal e invisible.

    “(…) Encendiose tanto en Barcelona la peste que no hubo calle corta y pequeña que fuese en la cual aquella no penetrase. Y apenas hubo casa secular habitada en la que no enfermase alguien. Pocas veces se ha visto pestilencia de contagio, que hiciese tanto daño a una ciudad como esta hizo a Barcelona.
    La población enfermaba de pestilencia de manera diferente. Algunos tenían tenía grano y vértula y poca o ninguna fiebre, y estos todos vivían. Otros tenían vertula sin grano, con fiebre pestilencial: de estos muchos morían. Otros tenían granos y vértula con fiebre pestilencia, y de estos, los que tenían el grano en los brazos o en las piernas, muchos la campaban, pero los que tenían el grano en los costados, en los pechos o en la cabeza casi todos morían.(…) Los que tenían los granos en la cabeza, tenían las vértulas correspondientes detrás de las orejas.(…)
    Al principio, los médicos, no acertaban en la curación porque sangraban y hacían guardar dieta, y no remediaban ni el grano ni la vértula. Después, a costa de muchos que murieron, comenzaron acertar el tratamiento no sangrando y dándoles caldo de gallina o pollo cada dos o tres horas, alternando con cordial o tríaca con agua escozonera. Los cirujanos aplicaban a los granos medicamentos para matarlos y a las vértulas les aplicaban ventosas para hacerlas salir al exterior y luego las maduraban con emplastes y si no se abrían por sí mismas, las abrían con lanceta o cauterio de fuego. Aplicaban también aceites a la cabeza de los pacientes para evitar que estos se volviesen frenéticos y pítimas al corazón y otros medicamentos, así, con buen concierto y orden, curaron a muchos y era tan fácil curar que muchos hombres y mujeres que habían servido a los apestados sabían muy bien curar.
    Duró la peste en Barcelona casi por espacio de ocho meses, esto es desde junio hasta principios de marzo (…). El número de muertos de peste en Barcelona, conforme al catálogo que yo vi, que fue remitido al rey don Felipe que estaba en Madrid de parte del señor obispo y de los conselleres de Barcelona, ascendió a 10.723.(…) . Y así aunque de los meses de junio, julio y agosto se envió relación a su Majestad, no fue tan segura ni rigurosa como la de los meses siguientes. Por lo cual se puede calcular que el número total de muertos de pestilencia en Barcelona sería de 12.000 a 13.000 personas más o menos. Esta es la verdadera y fiel relación de la predicha pestilencia de Barcelona, la cual yo he podido escribir como testimonio de vista por estar presente y haber visto todo su discurso.”

    Relato de Père Gil sobre la epidemia de peste sufrida en Barcelona en 1589.

    C. M. Cipolla. Contra el enemigo mortal e invisible.


    Representación de la familia Bach. Por Toby E. Rosenthal. 1870

    “Nuestra familia no cesaba de aumentar y la cuna estaba constantemente ocupada, aunque, ¡ay¡, la mano estranguladora de la muerte nos había arrancado de ella a alguno de sus pequeños ocupantes. Hubo tiempos, tengo que confesarlo, en que me parecía cruel llevar hijos en el vientre para perderlos luego y tener que enterrar amor y esperanzas en sus pequeñas tumbas (…). La mayor de mis hijas, Cristina Sofía, no vivió mas que hasta la edad de tres años, y también mi segundo hijo, Christian Gottlieb, murió a la más tierna edad. Ernesto Andrés no vivió más que unos pocos días más, y la niña que le siguió, Regina Juana, tampoco había llegado a su quinto cumpleaños cuando dejó este mundo. Cristina Benedicta, que vio la luz un día después que el del Niño de Belén, no pudo resistir el crudo invierno y nos dejó antes de que el nuevo año llegase a su cuarto día (…) Cristina Dorotea no vivió más que un año y un verano, y Juan Augusto no vio la luz más que durante tres días. Así perdimos siete de nuestros trece hijos, (…) bondadosas mujeres de la vecindad trataban de consolarme diciendome que el destino de todas las madres es traer hijos a este mundo para perderlos luego, y que podía considerarme feliz si llegaba a criar la mitad de los que hubiese dado a luz.”

    La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach.

    *El libro es un texto anónimo, posiblemente escrito en el siglo XIX. No pertenece pues, a la segunda esposa del compositor, pero ilustra claramente la vida del mismo y el mundo en que se desenvolvió.

     

    Portulanos_ Cartografía histórica ciudad de Valencia

    monarquía hispánica de Felipe II

    Textos Texto comentado

    “En esta fábrica trabajan mil quinientas personas, y más de la mitad tienen menos de quince años. La mayoría de los niños están descalzos. El trabajo comienza a las cinco y media de la mañana y termina a las siete de las tarde, con altos de media hora para el desayuno y una hora para la comida. Los mecánicos tienen media hora para la merienda, pero no los niños ni los otros obreros (…).
    Cuando estuve en Oxford Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores cuando abandonaban la fábrica a las doce de la mañana. Los niños, en su casi totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques e iban descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años. Los hombres en su mayoría de dieciséis a veinticuatro años, estaban casi tan pálidos y delgados como los niños. Las mujeres eran las de apariencia más saludable, aunque no vi ninguna de aspecto lozano (…). Aquí vi, o creí ver, una raza degenerada, seres humanos achaparrados, debilitados y depravados, hombres y mujeres que no llegarán a ancianos, niños que nunca serán adultos sanos. Era un espectáculo lúgubre (…)”

    Charles Turner Thackrah. Los efectos de los oficios, trabajos y profesiones, y de las situaciones civiles y formas de vida, sobre la salud y la longevidad. 1832.

    “El orden eclesiástico no compone sino un solo cuerpo. En cambio la sociedad está dividida en tres ordenes. Aparte del ya citado, la ley reconoce otras dos condiciones: el noble y el siervo, que no se rigen por la misma ley.
    Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todo el pueblo, a los grandes lo mismo que a los pequeños y al mismo tiempo se protegen a ellos mismos. La otra clase es la de los siervos. Esta raza de desgraciados no posee nada sin sufrimiento. Provisiones y vestidos son suministrados a todos por ellos, pues los hombres libres no pueden valerse sin ellos. Así pues, la ciudad de Dios, que es tenida como una, en realidad es triple. Unos rezan, otros luchan y otros trabajan. Los tres ordenes viven juntos y no sufrirían una separación. Los servicios de cada uno de estos ordenes permiten los trabajos de los otros dos. Y cada uno a su vez presta apoyo a los demás. Mientras esta ley ha estado en vigor el mundo ha estado en paz”.

    Del monje Adalberón en su obra Carmen ad Robertum regem francorum, año 998.

    La estructura social que Adalberón defiende en la Alta Edad Media estuvo vigente -con cambios- durante ocho siglos más. Desaparecería a finales del siglo XVIII en Francia y durante el XIX por el resto de Europa debido a la acción de las revoluciones burguesas.

    En este texto se aprecia cómo el monje justifica la desigualdad estamental desde una perspectiva religiosa. Dios quiere, según indica, que cada grupo social cumpla una determinada función y establece una clara distinción entre los tres órdenes.

    Fijación del texto

    El texto explica la situación de los trabajadores (refiriéndose en especial a los niños) de una fábrica inglesa del S.XIX. Es un texto histórico (el autor es coetáneo de los hechos). Podría ser un artículo destinado a la prensa, aunque no puede especificarse. Tiene un marcado carácter social (se refiere a cómo afectan los hechos relatados a un parte de la sociedad). También científico (describe el estado de salud de los trabajadores).
    El autor es Charles Turner Thackrah, un cirujano inglés del S.XIX que investigó sobre las propiedades de la sangre en 1819. Este fragmento de texto está sacado de su obra “Los efectos de los oficios, trabajos y profesiones, y de la salud y la longevidad” publicado en 1832. Turner hizo importantes recomendaciones para la prevención de las enfermedades derivadas de la mala situación laboral.

    Análisis del texto

    El texto cuenta con dos partes claramente delimitadas.
    En el primer párrafo se describe diversas características de los trabajadores de la fábrica, tales como la edad (la mayoría menores de 15 años) y la duración de la jornada (compuesta de 14 horas de trabajo con 1 hora y media de descanso).
    En el segundo párrafo cuenta su experiencia personal. Un día vio salir a los trabajadores de una fábrica y apreció en ellos que eran niños enclenques y enfermizos, que iban descalzos y que hombres y mujeres tenían un aspecto pálido y debilitado aparentando no tener una larga vida por delante. Es tal la impresión que recibió, que no evita dar su opinión.

    Las palabras más destacadas del texto son:

    Las señaladas en verde y cursiva.

    Comentario

    Bases históricas

    Podemos incluir este texto dentro del proceso conocido como “revolución industrial”, cambio profundo de la economía y la sociedad que empezó en Inglaterra a mediados del S. XVIII y las transformó junto a las estructuras políticas y la mentalidad en gran parte del mundo.

    De entre esos cambios destacan los que afectaron a la estructura social, Ésta pasa a organizarse en clases organizadas según la riqueza (baja, media y alta). Con la revolución industrial surge un nuevo grupo social: el proletariado (clase baja) al que se hace mención en el texto.

    El proletariado ofrecía su fuerza de trabajo a cambio de un salario, en su seno se incluirían los hombres, mujeres y niños que trabajaban en la industria, es decir, en las fábricas, minas, etc. Muchos de ellos eran campesinos que emigraron a la ciudad.

    El proletariado se enfrentaba a condiciones de trabajo inhumanas:

    La causa de esto se atribuye al liberalismo económico, ideología que se expandió con la revolución industrial, y defendía que el Estado no debía intervenir en la economía, que ésta no debía ser controlada, por eso el Estado no regulaba las condiciones de los trabajadores y estos quedaban a merced de los jefes.

    Con dificultad fueron apareciendo movimientos y organizaciones obreras para defender y exigir los derechos de los trabajadores, tales como el ludismo, las Trade Unions y el marxismo.

    El ludismo debe su nombre a Ned Ludd, primer obrero en destruir un telar como forma de protesta. Las Trade Unions eran asociaciones locales de obreros de un mismo oficio. El marxismo no aceptaba la sociedad de clases, ni la producción capitalista. Proponía un cambio en las relaciones sociales, económicas y políticas; la clase obrera debería enfrentarse a la burguesía, conquistar el poder y así se desmontaría el sistema capitalista y se colectivizarían los medios de producción; entonces desaparecería la sociedad de clases y no habría opresores ni oprimidos. Esta teoría se basa en el pensamiento de Karl Marx y F. Engels. A través de estas ideologías y mediante la acción, se intentaba acabar con la situación de los trabajadores mencionada en el texto.

    Conclusión

    Puede decirse que uno de los factores del enriquecimiento de la burguesía (empresarios) se debió a la explotación de sus empleados (los obreros), que fueron sometidos a duras condiciones de trabajo. Esto permitió una acumulación de capital que en cierta medida fue invertido en nuevos negocios y que propició el proceso de industrialización.

    Terminaremos diciendo que este texto tiene una gran importancia histórica, ya que su autor publicó el libro del que ha sido extraído con la intención de alertar a las autoridades o a cualquier organismo de la situación laboral de los obreros y sus consecuencias en el futuro, para que así se pudieran tomar las medidas necesarias para cambiarla.

    En la actualidad las relaciones laborales están fuertemente reglamentadas en los países desarrollados. En los menos desarrollados persisten de manera patente las desigualdades sociales y los abusos de los empleadores sobre la clase trabajadora.

    Lee el texto y elige la respuesta adecuada. Pon atención a las explicaciones

    “El fascismo niega que el número, por el simple hecho de ser número, pueda dirigir las sociedades humanas; niega también que este número pueda gobernar mediante una consulta periódica; afirma la desigualdad irremediable, fecunda y beneficiosa de los hombres, que no se puede nivelar mediante el hecho mecánico y extrínseco como es el sufragio universal. Se pueden definir como regímenes democráticos aquellos en los que, de tanto en cuando, se da al pueblo la ilusión de ser soberano, pero la verdadera y efectiva soberanía reside en otras fuerzas (…)”.

    Mussolini. La doctrina del fascismo, 1932.

    LOS BARCOS VIKINGOS… Mucho antes de desarrollar… – Civilizaciones Antiguas_ Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma

    “ De todos los frutos que nos da nuestro señor se le deben diezmos por derecho divino y humano, y esos los tiene Su Majestad para sustentar los ministros de su Iglesia. Por tanto (…) mandamos que todas las personas de nuestro obispado, de cualquier estado o condición que sean, en virtud de santa obediencia y pena de excomunión (…) paguen los diezmos bien y cumplidamente, sin encubrir ni defraudar parte alguna de ellos (…).
    Las cosas de las que se deben pagar diezmos son todas: todo género de granos, todo género de frutas, todo género de legumbres, todo género de aves y de ganados, que como es Dios el que lo da todo, en todo debe tener parte.”

    Constituciones de D. Francisco de Roys y Mendoza, Obispo de Badajoz. 1673

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